POV: Alexander Líbano
Frené el auto de golpe justo frente a la bahía. El mar embravecido chocaba contra las rocas, escupiendo espuma como si la misma tierra estuviera vomitando su furia. El cielo estaba gris, cargado, a punto de romperse. Perfecto.
Apagué el motor con calma, mientras mis hombres tomaban posición desde los otros autos. Nadie se movía sin mi orden. Nadie respiraba sin mi permiso.
Salí del vehículo y caminé hacia la puerta trasera.
Jessica lloraba, encogida, temblando como una hoj