Mundo ficciónIniciar sesiónToda la mansión reposaba en quietud. El reloj de la mesita ya había pasado de las once y media cuando Isabella, con movimientos cuidadosos, levantó un poco el cuerpo para observar a Aurora, que ahora dormía profundamente entre ellos. El rostro de la niña estaba sereno, iluminado por la luz plateada que se filtraba a través de las cortinas entreabiertas. Sus largas pestañas permanecían inm&oac







