TATUAJES Y JOYAS
Miré la pequeña gargantilla que colgaba del cuello de Caliana, con el nombre de Zadock en letras de oro.
—Tú... llevas su nombre —observé—. Eso es... lindo.
—Ah —tocó el colgante—. Hace poco usaba un collar lleno de diamantes con el nombre de mi marido.
La miré, confundida. ¡Qué gente tan loca!
—Él me obligó a usarlo —explicó.
—Qué... horror.
—Yo lo obligué a usar una pulsera con mi nombre.
—¿Y aceptó?
—Después de que arreglamos las cosas, sí.
—Estos medio hermanos Asheton son