HUÉRFANA
Una vez más, Davi lo había entendido todo mal. Y después tendría problemas por eso.
Aun así, tenerlo de vuelta era muy bueno. Lo abracé con fuerza y dije:
—Yo también te eché mucho de menos. Pero... no nos casamos.
Davi abrió la boca para hablar, pero el horrible sonido de aquella máquina encendiéndose me hizo dar un salto, aterrada. Sentí como si estuviera dentro de una licuadora.
Un sacudón estremeció mi cuerpo cuando las aspas de arriba comenzaron a girar. El ruido lo invadió todo,