SEÑORA ASHETON
Si Enzo pensaba que yo era estúpida, estaba muy equivocado. Iba a coger el maldito contrato que no había firmado y se lo enviaría a un abogado para que lo revisara.
Si me pidiera matrimonio de forma normal, aceptaría. Pero obligada, no. Mucho menos con él creyendo que yo era casi la asesina de su hijo, que seguía vivo.
¡Davi! ¡Cómo mi niño se dejó llevar por el amor que creía sentir por mí! Estaba confundiendo los sentimientos. Claro que no dudaba del cariño de ese pequeño ser in