UN NIÑO GENTLEMAN
—En fin... puedes intentar engañar al señor Enzo, Maria. Pero no puedes engañarte a ti misma. Sabes que dejé a Davi a tu cuidado durante unos minutos y después lo encontré ensangrentado en el baño.
Entrecerré los ojos, buscando los de Enzo. Una vez más, mi “marido” fingió demencia, lo que no le resultaba demasiado difícil.
—Estás mintiendo. Estabas en la sala limándote las uñas y dejaste a Davi solo. Fui a buscarlo. Lo encontré en el baño, con el grifo abierto, la sangre corri