EL REGALO DE ENZO
El teléfono de Leticia sonó. Ella miró la pantalla y colgó, sin atender. Antes de que yo abriera el regalo de Michael, que poco me interesaba, se levantó y dijo:
—Si me permiten, necesito ir al baño.
En cuanto salió, abrí rápidamente el regalo de Michael. Era una cajita de terciopelo, de esas que guardan joyas. Sentí un escalofrío en el estómago, temiendo recibir un pendiente igual al de Leticia, de oro blanco, con un hilo dorado. Bueno, mi helecho y mi perro imaginario se div