ANDREA
Distingo un carraspeo detrás de mí. No me atrevo a girarme para identificar a la persona; en su lugar, me concentro en secar las lágrimas que traicioneramente han escapado tras mi confesión a Arturo sobre mi enamoramiento hacia mi jefe.
Nunca planeé revelar este secreto a él, pero las palabras se deslizaron de mis labios tras mencionar a los mellizos y explorar la parte de la psicóloga.
Arturo, leal como siempre, sostiene mis manos sobre la mesa, brindándome un consuelo silencioso que a