ANDREA
—¡Andrea, creo que ya lo logré! —Alexia llama mi atención, dejo de mezclar los ingredientes con el cucharón para verla por arriba de mi hombro. —¿Así debe de quedar?
Señala con sus manos llenas de harina la bola de masa que estuvo amasando durante minutos. Le doy una sonrisa y levanto mi pulgar.
—Buen trabajo, te quedó perfecta.
Ella sonríe con orgullo mientras observa su obra. Alexia insistió que hiciéramos un pastel, pues la repostería es una de las cosas que más le interesa. Yo le sug