No sé cuántas veces lo hicimos; he perdido la cuenta. Lo hemos hecho en casi todos los rincones de la casa, no solo en su cama. Ahora me está alimentando, espero que solo sea para que recupere energías y no para continuar quemando calorías. Es la mejor forma, ahora lo sé, pero estoy muy exhausta.
Estoy sentada en el taburete de la cocina mientras David y yo comemos. Ninguno de los dos cocinó, al parecer, tenía todo planeado o improvisó sobre la marcha. Hilda nos preparó la comida y la dejó guar