Me siento tan vulnerable acostada aquí desnuda, él se levantó y fue a lo que es el baño.
—¿Qué hacías? —pregunto cuando vuelve. Se ha quitado el condón, se vuelve a tumbar a mi lado. Pasa sus dedos por mis pechos y mi estómago varias veces. —Pensé que habías huido.
Y si me imaginé eso, creí que se había arrepentido y estaba tomando conciencia en el cuarto de baño, ya que se demoró un buen rato allí.
—Fui por algo. Yo nunca huiría de ti, pueda que tú si de mí —contesta. —Como ahora, pueda que co