ANDREA
—¿Y qué hiciste?
—Nada, ¿qué se suponía que tenía que hacer? Solo me paralicé.
Le explico a mi amiga como ocurrió lo del accidente con la toalla y como termine desnuda delante de mi jefe; sin mencionarle la parte donde su mano rozo uno de mis pezones y como me sentí por ese toque suyo.
No estaba bien eso, no debo sentir nada por mi jefe que no sea respeto, o tal vez ni siquiera eso. Algo en mí había cambiado, ya no me siento como al principio cuando llegue a esa casa, ahora, ¿tengo miedo