DAVID
Me encuentro en la sala, solo, con un vaso de whisky en la mano. Las luces tenues están en un toque de calidez, pero mi semblante refleja un estado de ánimo bastante distante. La botella de whisky reposa en la mesa de centro junto a unos vasos, como testigo silencioso de mi soledad. Escucho unos pasos suaves acercándose. No le presto atención, mi mirada está fija en mi vaso con whisky.
―Buenas noches ―dice esa voz que ha estado en mi mente toda la semana, o más bien desde la primera vez