ANDREA
No estoy de humor para salir de fiesta. La discusión que tuve con ese hombre, me dejo un sabor amargo en mi boca, y la idea de pasar una noche en una fraternidad llena de gente desconocida no es algo que considero divertido, al menos para mí. Pero de un momento, he cambiado de opinión, estoy segura de que veré más lindos a todos esos extraños que a mi jefe; aunque la crueldad no le quita lo atractivo.
Sacudo esos pensamientos de mi mente y continúo vistiéndome. Mi amiga me apresura para