ANDREA
—Mira, sé que tienes la cabeza ocupada con tus cosas, con eso de la matrícula y quién sabe qué más, pero no deberías aislarte del mundo. Como te dije antes, debes salir y disfrutar de la vida. —Me echa todo un discurso. —Esta fiesta hasta podría servirte.
—¿De qué me serviría ir a una fiesta? —No sé por qué hice esa pregunta, yo misma sé que eso no me sirve de nada. —Yo qué sé —encoge los hombros. —Tal vez te ayude, aclare la mente, y veas las cosas desde otro punto de vista.
—Quedo i