67. Dolor
Ya habían pasado dos días desde que Charlotte había desaparecido. Damián estaba más histérico que nunca y James tenía ganas de matarlo cada vez que se ponía así. Desde que desapareció, Damián en ningún momento ha soltado el collar que le regaló con la esperanza de que Charlotte cruzara por esa puerta y le dijera que nunca se fue. Unas lágrimas rebeldes podían salir de sus ojos en cualquier momento, pero él rápidamente subía la cabeza para que estas no salieran. Tiró otra vez una botella de Whisk