- Sí, soy yo. Ha llegado el momento para que dejes de huir como una rata de alcantarilla
Su voz me trae tantos malos recuerdos que quisiera poner mis manos en los oídos para no tener que escucharlo. Temo por mi madre, por mí y por los gemelos.
Con este señor nunca sabe qué puede pasar y, por lo que veo, no ha venido en mucho son de paz que digamos.
Su voz está alterada y tiene los ojos muy rojos. Estoy casi convencida de que ha estado consumiendo algo.
¿Cómo se atreve a decirle esas palabras