Horas después estoy caminando como loca por el pasillo de espera, de un lado a otro sin parar.
Estoy demasiado nerviosa como para quedarme quieta, paso las manos por mi cabello una y otra vez, arranco pedazos de mis uñas y lloro y lloro sin consuelo.
No puedo vivir sin Alex, no soy capaz de hacerlo, mi vida gira en torno a la suya.
Me acostumbré a dormir a su lado, a despertarme con sus dulces besos en las mañanas, al tacto de sus manos sobre mi piel, a que me acomode mi mechón de cabello reb