En el rostro de Ale puedo apreciar algo de sorpresa al escuchar mi pregunta, pero también sonríe ante mi reacción. Creo que le está gustando que le exprese lo que estoy sintiendo en realidad.
Él me mira fijo y asiente con su cabeza para luego tomar mi mano y tirar suavemente de mí hasta llevarme al dormitorio.
Una vez ahí los dos, tengo que reconocer que todo el valor que tenía se esfumó de mi cuerpo. De repente, la habitación me pareció demasiada pequeña para los dos, comencé a sentir como si