Ella nos señala con el arma uno por uno, amenazándonos sin palabras para advertirnos que no hagamos ni un solo movimiento, como si eso me estuviese pasando por mi mente ahora mismo.
A pesar del tono tan elevado de voz con el que se dirigió a nosotros, nos está contemplando con una serenidad que me provoca escalofríos a todo lo largo de mi cuerpo.
¿Cómo alguien puede ser así de frío? ¡Está amenazando con disparar a su hijo y su esposo!
- ¿Se puede saber qué mierda estás haciendo Ángela? –le pr