Ya está, lo he dicho. Llevaba toda la tarde pensando en eso. Desde que pensé que a los gemelos les podía suceder algo, no he podido quitarme el cargo de culpabilidad de encima.
Si algo les llega a haber sucedido, no sé qué hubiera hecho.
Miro a Alex y tiene los ojos clavados en mí, abiertos de par en par y con un aspecto melancólico.
- Nerea, ¿de qué me estás hablando? –me hace la pregunta, pero no me da tiempo para contestarla- no puedes estar hablando en serio ¿verdad? No puedes renunciar