NARRADOR OMNICIENTE
El minuto de silencio termina lentamente.
Joseph mantiene la cabeza inclinada unos segundos más, como si necesitara reunir fuerzas antes de continuar. Luciana aprieta su mano con suavidad, dándole ánimo. Cuando finalmente alza la mirada, sus ojos están brillantes… pero llenos de una serenidad nueva.
—Gracias… —dice con voz baja—. Gracias por acompañarnos esta noche en un recuerdo tan íntimo e importante para nosotros.
Respira hondo y continúa.
—Durante muchos años, mi esposa y yo creímos que la historia de nuestra familia había terminado con Clara. Pensamos que con su partida se había cerrado también nuestro linaje, nuestro futuro… y todo aquello que habíamos construido con tanto esfuerzo.
El salón permanece inmóvil.
—Vivimos mucho tiempo con esa herida abierta. Con preguntas sin respuesta, con la sensación de que la vida nos había arrebatado demasiado pronto aquello que más amábamos.
Hace una pausa breve, apenas para recuperar el control.
—Pero el destino tiene un