BIANCA
La llegada a la mansión me tiene ansiosa.
Entro antes que Adrián y camino casi de inmediato hacia la sala. Apenas Austin me ve, se pone de pie tambaleándose sobre sus pequeñas piernas y alza los brazos hacia mí, reclamándome.
Mi bebé.
Lo tomo en brazos de inmediato y le beso la mejilla, arrancándole una risa suave y feliz que me derrite por completo.
No necesito preguntarle a Rosita cómo estuvo el día. Desde que salí de la empresa me envió fotos, videos, audios… sabe que todavía me cuest