Capítulo 13. Mi confianza.
"Oh, cielo santo”, pensaba Neri mientras se mordía el labio evitando dar un grito de satisfacción. El señor Okada era bueno con su boca, la chica estaba segura de que pronto tendría un delicioso y glorioso orgasmo*. Se estaba preparando para ello, para recibirlo con los brazos abiertos, pero nada iba a resultar tan sencillo.
“Ni lo sueñes” pensó Hiro con malicia y diversión, él era un hombre de palabra, así que iba a esperar a que la chica le rogara por sexo*, a que ella misma se lo pidiera.
Se