Tu amor es para mi Sr. Benjamín
Winnie no pudo contener las lágrimas. Su corazón latía con fuerza, y por un momento, no encontró las palabras. Miró a Benjamín, a sus hijos que lo observaban expectantes, y a sus amigos que la animaban con sus gestos y susurros emocionados.
—¡Di que sí, mami! —gritó uno de los niños, rompiendo el silencio con su entusiasmo infantil.
Winnie rió entre lágrimas y asintió con fuerza, incapaz de hablar al principio. Finalmente, encontró su voz:
—Sí, Benjamín. ¡Sí, quiero casarme contigo!
El lugar es