Era temprano en la mañana, y la casa estaba tranquila. Benjamín se despertó antes de que Winnie o William se levantaran. Decidió darse una ducha rápida para comenzar el día.
El agua caliente lo ayudó a despejarse, pero no pudo evitar pensar en todo lo que había sucedido la noche anterior.
Benjamín salió del baño envuelto en una toalla alrededor de su cintura. Al abrir la puerta, se encontró con William, de pie en el pasillo. El niño, aún en pijama, lo miraba con curiosidad fijamente.
—¿Qué hace