Marina sentía una fuerte opresión en el pecho al ver cómo el hombre que le había regalado unos maravillosos días abordaba el ferry que lo llevaría a Chiquilá para luego ir al aeropuerto y regresar a su vida normal.
—¿Qué tienes? ¿En qué piensas? —preguntó Efraín al verla mirando hacia ningún punto.
—¿Te puedo ser honesta? —dijo Marina sintiendo un gran nudo en la garganta.
—Dime…
—Siento como si viviera esta escena nuevamente, siento que cuando subas a ese ferry, todo esto se va a terminar,