Con lo último dicho por Sebastian, Marina se fue a la cama. Ya su evidente barriguita le hacía difícil ir a dormir, pues daba varias vueltas en la cama hasta encontrar una posición que le pudiera brindar descanso.
En la casa que Sebastian les rentaba, ella ya se había acoplado a ir a dormir al sofá de la sala, pero en esta nueva casa, no sabía ni dónde ir a dormir, por lo que, harta de dar tantas vueltas, decidió ponerse su bata y salir al jardín. Esperaba que con el fresco de la noche pudiera r