Sebastian se encontraba sentado en su cómoda silla mientras disfrutaba de un buen trago de ron y admiraba la ciudad desde el ventanal de su estudio. En su estudio todo estaba a oscuras y se podía escuchar música de Barry White.
Hoy había sido un día algo atareado, pero, aun teniendo inquilinas en casa, había encontrado un momento para estar solo y disfrutar de su merecido trago de ron antes de ir a dormir.
—¿Sebastián? —escuchó Sebastián luego de oír que poco a poco se iba abriendo la puerta de