Marina miró al hombre con algo de incredulidad; él le sonrió y tomó asiento a su lado.
—¿Tú? ¿Qué… —¿Qué haces aquí? —¿Me estás siguiendo? —preguntó Marina algo sorprendida.
—¿Siguiendo? ¡Claro que no! Te vi y me sorprendió mucho. La verdad es que ha sido una agradable casualidad; de todos los lugares donde podría haberme topado contigo, este era el menos imaginado, por lo que decidí acercarme para ver si eras tú y mi vista o me estaba engañando.
—¿En serio? Tú y yo nos vimos en la Ciudad de Méx