Luego de dejar a su hija, Marina fue a su habitación; ya no llevaba la misma energía con la que había llegado, incluso con la que había bajado a ver a sus niñas. El comentario que había expresado Diana le estaba preocupando y, a la vez, le estaba molestando. ¿Por qué? ¿Por qué ahora? Pensaba Marina, conflictuada.
No queriendo pensar más en el tema, tomó un largo baño y se permitió recordar lo que había sucedido en esos dos maravillosos días que, sin duda, sentía la enorme necesidad de regresar