*Elena*
Me senté en el borde de la cama, con la tablet descansando sobre mis muslos mientras pasaba lentamente las imágenes que me había enviado mi diseñadora. Un diseño tras otro llenaba la pantalla: bocetos cuidadosamente trazados, telas descritas en notas ordenadas debajo de cada imagen, paletas de colores seleccionadas con deliberada contención. Cada vestido era hermoso a su manera, pero ese era precisamente el problema.
Exhalé suavemente.
Había sido muy clara cuando hice el pedido. *Sencillo.* Nada llamativo. Nada extravagante. Nada que gritara *heredera Scott* en el momento en que entrara en la sala. Este gala era delicado. Todo en él era delicado. Mi rol, mi presencia, incluso el nombre bajo el que asistiría: *la jefa de Taylor*, no Elena Scott.
Mis dedos se detuvieron en un diseño: un vestido color champán suave, líneas limpias, adornos mínimos, elegancia tejida en su sencillez. Luego pasé al siguiente.
Otro me llamó la atención: verde esmeralda intenso, hombros descubiertos,