Elena
A la mañana siguiente, me senté frente al escritorio en el dormitorio de Elena, mirando mi teléfono, releyendo los mensajes de la señora Scott por lo que parecía la décima vez en otros tantos minutos.
*No intentes evitar venir a la empresa hoy.*
*Necesitamos hablar.*
*La reunión con posibles inversores es la próxima semana.*
Cada frase parecía peor que la anterior, oprimiendo mi pecho con un peso creciente.
Tragué con dificultad contra la opresión en mi garganta, el pánico subiendo le