Sentí un calor de rabia subirme por el cuello.
—No.
—Val…
—No me digas que esa señora le tomó una foto a mi puerta.
—No lo sé. Pero es la única persona que entró después de que Mateo pegó el letrero.
No esperé más.
Salí al pasillo con Sofía detrás de mí, en modo alarma. Subimos al cuarto piso casi s