19.
No quería admitirlo, pero la declaración de Damián me había dejado una grieta en la rabia.
Una grieta pequeña, casi ofensiva, porque yo todavía quería estar furiosa sin interrupciones. Quería mantenerlo del otro lado de mi vida, en esa zona donde era más fácil señalarlo como el hombre que llegó tarde, el hombre que no supo, el hombre que permitió que su familia me rompiera sin mover un dedo. Pero entonces él hacía cosas como detener a Renata, responder por Mateo sin exponerlo, publicar una decl