★Marisol.
Estaba a punto de mandar a callar a ese viejo amargado, cuyas cejas fruncidas y labios apretados eran un claro presagio de tormenta.
Uno puede criticarme a mí, pero que no se atreva con mis criaturas; con mis pollitos nadie se mete sin probar la ira de esta duende endemoniada y cachetona.
Mi expresión, llena de ardiente determinación, estaba lista para estallar como un volcán.
Leonardo, con su cabello revuelto y ojos centelleantes de cómplice entusiasmo, también estaba listo para lanz