56. MALA SUERTE
¡No puedo creer que esto me esté pasando! ¡De todos los trabajos del mundo, justo tenía que venir a parar donde se encontraba Luis! Arreglo mi blusa lo mejor que puedo y la introduzco en mi saya. La puerta del elevador se abrió, y ahí estaba yo, frente a frente con mi jefe, quien me miraba con los ojos muy abiertos, evidentemente sorprendido por mi apariencia. Traté de ocultar mi incomodidad y molestia ante la situación.
Sin previo aviso, mi jefe toma mi mano y me saca del elevador, llevándome