49. REGRESO
No los dejaría solos sin importar lo que tuviera que afrontar, mima en verdad estaba muy delicada. Quería estar a su lado lo que le restaba de vida. Ayudando y apoyando a mi querido abuelo también. No lo dejaría sufrir por la pérdida de mima y se me fuera a enfermar también, no podía perderlo a los dos. Además, quién sabe si dios nos hacía el milagro y mima se recuperaba.
—¡Gracias, hija, muchas gracias! Lo arreglaré todo —dijo muy emocionado, se levantó, me abrazó muy fuerte y me besó. —Mucha