50. ENTREVISTA
Hago todo lo que me dice, tomo el elevador y respiro varias veces profundo hasta llegar al quinto piso. Salgo al abrirse la puerta, un gran silencio me recibe, por suerte es verdad. La secretaria, una señora muy amable, me saluda y luego de verificar que soy yo. Me indica que me siente. Y aquí estoy, media hora antes de lo que estipula la entrevista, sentada en la antesala de una gran oficina, junto al buró de la secretaria, que al fin me llama.
—¿Isabella Sardino Giménez? Por favor pase, en un