—Eres despreciable, no sabes cuanto te odio en estos momentos.
Ella se marcha de la habitación, no puedo evitar sonreír muy satisfecho por lo que había logrado, enfadarla y que ya no tenga esa expresión que me ha estado molestando estos últimos días. Espero que comprenda que ahora, me pertenece y jamas la dejaré ir, mira que pensar en casarse con otro, me causó mucha risa por dentro.
—¿Estas ocupado?.
Ruedo mis ojos al ver que era Emilia, no estaba de humor para hablar con ella, seguramente es