—¡Ya basta! —dijo cansada —Estas aquí para hacer tu trabajo, no tienes porque interferir en nuestra vida privada.—Mereces algo mejor y te lo voy a demostrar.Mis manos se convierten en puños mientras me aferro a la silla de ruedas, la ira me esta consumiendo por dentro al solo escuchar aquellas palabras que solo empeoran mi coraje y rabia, sabía que había algo más en ese doctor que no me agradaba y ahora, estoy seguro que sus intenciones son otrasYo vi como la miraba, me di cuenta que s