Capítulo 9

Mi corazón empezó a latir con rapidez.

El tamaño de cada uno era intimidante, ellos parecían de verdad unas bestias.

Ahora entiendo el porqué mis padres le llamaban de ese modo a Aidan.

—¿Dónde está Aidan, Verona?

—No sé a dónde fue Luna, la acompañaré a su habitación.

No podía rendirme así de fácil.

Tengo que echar un vistazo a los alrededores para ver si encuentro una manera de escapar.

Sin embargo debo hacerlo con sutileza para que Verona no lo note.

—Antes de eso ¿Podrías llevarme por favor
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