Tyler
Desperté con mi pequeña niña metida entre mis costillas, respiré profundamente y volví a cerrar los ojos, no sabía exactamente qué hora era, tampoco me importaba, por primera vez en lo que parecía mucho tiempo, me tomaba una noche libre, una noche para mí y para mi hija y no sabía lo mucho que lo necesitaba hasta que me metí con ella a la cama y juntos oramos al ángel de la guarda.
El tratamiento de Mia empezó según lo previsto, ella no necesitaba estar permanentemente en el hospital sie