El crujido del viejo suelo de madera de mi dormitorio me hace abrir los ojos. Deslizo la mano bajo la almohada y mis dedos rodean el mango del cuchillo. Lo habia colocado ahi antes de acostarme anoche, y ahora agradezco tenerlo.
-Su.
El nombre con el que mi padre me ha llamado desde que era pequeña me hace soltar el cuchillo. Solo soy yo.
No es propio de mi padre entrar en mi habitación sin llamar antes. ¿Pasa algo?- Me incorporo y enciendo la luz que hay