Julia y Andrés no dijeron nada, de pie juntos, con una apariencia hermosa, pero con una atmósfera extremadamente incómoda.
Después de esperar en la fila un rato, les llegó su turno. Ambos se acercaron y se sentaron en las sillas.
El empleado encargado de tramitar el divorcio preguntó:
—¿Ustedes dos están aquí para solicitar el divorcio?
—Sí,— respondió Julia, sacando sus documentos.
El empleado los miró de arriba abajo:
—Ustedes dos hacen una pareja perfecta, con una apariencia tan hermosa, ¿po