Al escuchar esto, Julia comenzó a llorar, aunque debido a la anestesia, su llanto era profundo y apagado.
—Lo importante es que usted viva, podrá tener más hijos en el futuro —intentó consolarla el doctor.
—Hijos... ya no podré tener más... —murmuró Julia con los ojos enrojecidos, antes de perder nuevamente el conocimiento.
—¡Doctor! —gritó la enfermera— ¡La oxigenación de la paciente ha caído a niveles críticos, no podemos detener la hemorragia, y ya no tenemos suficiente sangre Rh negativo en