Julia en realidad le guardaba rencor. Si no hubiera sido porque ella le rogó a su padre que trajera de vuelta al tío a Grupo Gómez, su padre no habría sufrido una recaída de miocarditis por culpa de su tío. No podía decir palabras de perdón, pero al verla postrada en la cama, con el rostro demacrado, tampoco podía culparla. Asintió y dijo:
—Abuela, no te culpo.
Ella ya estaba por irse, y Julia no quería que partiera con rencor. Al oír sus palabras, Fabiola asintió, cerró los ojos y se sumió en u