Después de hacer las reverencias, se acercó a Julia y la ayudó a levantarse.
—No puedo levantarme, tengo que quedarme arrodillada aquí para velar —dijo Julia. Era la única nieta que quedaba, así que debía permanecer arrodillada.
—Soy el nieto político, yo puedo hacerlo igual. Levántate y ve a descansar un rato —insistió Andrés. Julia se negaba, así que él añadió—: Ahora estás embarazada. Si te arrodillas mucho tiempo, la circulación sanguínea se interrumpe y podrías tener calambres en las pierna