Ella asintió. Lo entendía. Solo que estaba demasiado triste. Triste e impotente. Desde que lo conoció hace dos años, parecía que su vida estaba destinada a estar llena de problemas. Pero sabía que no podía culparlo. Si no se hubiera casado con él hace dos años, o si él no se hubiera enamorado de ella, quizás su padre ya habría muerto en prisión, y ella, como una socialité en bancarrota, habría enfrentado el mismo destino que hoy.
Pero al estar al lado de Andrés, también atraía a sus enemigos. As