Poco después, Julia recibió una llamada de Javier. Mientras empacaba sus maletas, escuchó lo que Javier tenía que decir y respondió con firmeza:
—No voy a regresar.
Javier le advirtió:
—Señora, el señor ya se enteró de sus planes de emigrar con el señor Gómez. Está un poco enojado, sería mejor que volviera.
Las pupilas de Julia se contrajeron y apretó el teléfono con fuerza.
—¿Cómo se enteró?
—Paco vino hoy al grupo y le pidió quinientos mil al señor Andrés. Le contó todo —dijo Javier en voz baj